
Compartir un número es solo el comienzo. Una tarjeta digital bien organizada explica quién eres, qué haces y cómo puede continuar la conversación.
Presenta tu actividad en una frase
Utiliza tu nombre o marca y una descripción concreta. Es más fácil recordar qué problema resuelves que una lista de diez ocupaciones. Elige una fotografía o un logo que se vea bien en pequeño y mantén el mismo nombre en tus canales.
Prioriza una acción principal
Piensa qué necesita hacer quien recibe la tarjeta: escribirte, pedir una cita, ver tu trabajo o solicitar información. Destaca esa acción y coloca los enlaces secundarios después. Demasiados botones con el mismo peso dificultan elegir.
Añade una muestra de lo que haces
Incluye un proyecto, una fotografía o un enlace a tu catálogo. Para un artista puede ser un vídeo; para un profesional, una selección de servicios. Explica brevemente qué encontrará la persona al abrir cada enlace.
Revisa antes de compartir el QR
Prueba el enlace desde un teléfono distinto y sin iniciar sesión. Comprueba los botones de contacto, la descarga de datos si la ofreces y las redes que mantienes activas. Utiliza el QR en un tamaño legible y con suficiente espacio alrededor.
Mantén una versión vigente
Actualiza horarios, servicios y enlaces cuando cambien. Conserva una dirección estable para no tener que sustituir el QR cada vez que ajustes el contenido. Define quién puede editar la tarjeta y guarda los accesos de forma organizada.
Para empezar: Comparte tu tarjeta con alguien que no conozca tu actividad. Pídele que explique qué ofreces y qué botón pulsaría para contactar.
Demos forma a tu proyecto
Cuéntanos tu actividad y qué necesitas mejorar. Prepararemos una propuesta con alcance y pasos concretos.
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Imagen ilustrativa creada con inteligencia artificial.